Del libro de Job 19, 21-27
21Tengan compasión de mí, ustedes mis
amigos,
porque Dios a dejado caer su mano
sobre mi.
22¿Porqué me persiguen ustedes como Dios?
¿No me han mordido ya bastante?
23¡Ojalá alguien escribiera mis palabras
y las dejara grabadas en metal!
24¡Ojála alguien con un cincel de hierro
las grabara en plomo o en piedra para siempre!
25Yo se que mi defensor vive,
y que el será mi abogado aquí en la
tierra.
26Y aunque la piel se me caiga a pedazos,
yo, en persona, veré a Dios.
27Con mis propios ojos he de verlo,
yo mismo y no un extraño.

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